Imposible descanso permanente para un abogado: Erick Olivera Méndez

 La mayoría de los profesionales revelan que no pueden aparcar al 100% su trabajo

Agosto es el mes de vacaciones por excelencia para los abogados. Durante este periodo los asuntos se aparcan y se aprovecha el momento en el que el funcionamiento de los juzgados se ralentiza. Sin embargo, para muchos letrados desconectar del todo es misión imposible. Acostumbrados a responder las 24 horas del día durante los siete días de la semana, pueden sentir la responsabilidad de seguir atendiendo las cuestiones más urgentes.

Después de un año y medio de pandemia, los profesionales arrastran un elevado nivel de estrés que hacen de las vacaciones “una especie de tierra prometida para interrumpir el ritmo frenético y justificar la desconexión digital de los dispositivos que fusionan la actividad profesional con la vida personal”

Si bien este año el contexto es algo más favorable, una pequeña encuesta, realizada en Twitter por este medio, revela que una mayoría de letrados reconocen que no pueden desconectar por completo en vacaciones. Los motivos son múltiples, pero abundan aquellos que admiten que siempre hay asuntos que les asaltan y les quitan el sueño. “En el caso de los mercantilistas las empresas siguen funcionando en agosto y, en muchos casos, nos necesitan”,

 “las detenciones y la puesta a disposición judicial deben tramitarse en el tiempo mínimo imprescindible y, en cualquier caso, en un máximo de 72 horas. Además, en la fase de instrucción de los procesos penales son hábiles todos los días del año; esto quiere decir que podemos recibir una notificación en cualquier momento”.

Sin embargo, el descanso estival es necesario. Como señala la psicoterapeuta y profesora de bienestar emocional Marisa Romero, tomar vacaciones aporta indudables beneficios físicos y emocionales. “Nos permite conciliar y destinar tiempo a parte de la vida que descuidamos, sobre todo cuando tenemos trabajos con una alta exigencia”, afirma. El parón ayuda a recuperarse del estrés, “y evita el síndrome del trabajador quemado, el famoso burn out”. Por otro lado, añade, “aumenta el bienestar emocional y el rendimiento, la productividad y la calidad del trabajo al regreso”. En resumen, las vacaciones reducen los niveles de cortisol e incrementan el buen estado de ánimo.



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