Erick Olivera Méndez:¿Qué hacer si no respetan tus derechos de empleado?

 
Algunos empleadores procuran evadir determinadas obligaciones legales inherentes a las relaciones laborales convencionales, como el pago de la Seguridad Social del empleado o las obligaciones de afiliación, auxilio de transporte, dotación e indemnización de despido sin justa causa.

Para ello, utilizan la ocultación de la relación laboral de una relación civil y mercantil. Esto supone que celebran con los trabajadores contratos de Prestación de Servicios y Órdenes de Prestación de servicios.

Terminología Usada para la Simulación de Contratos Civiles y Mercantiles

Estas prácticas evasoras llevan aparejadas el uso de determinados nombres y conceptos jurídicos con la intención de fingir una relación que entre dentro del derecho mercantil o civil en vez del laboral:

El empleador suele denominarse "contratante del servicio" o más genéricamente, "contratante".
Los jefes directos de los empleados en ocasiones son llamados "interventores o supervisores del contrato".
El salario percibido por el empleado es denominado "honorarios" o "minuta".
El empleado recibe el nombre de "contratista" o "interventor".

Estrategias Fiscales para la Simulación

Los simuladores también llevan a cabo simulaciones de tipo tributario para hacer pasar los contratos laborales como por civiles o mercantiles:

No abonan prestaciones sociales.
Realizan retenciones fiscales en la fuente y cobro
Realizan cobro de impuestos a los empleados como si fueran contratistas.
Presentación de cuentas de cobro o facturas.
    
Rasgos Inherentes a un Contrato de Trabajo

Hay determinadas características que son consustanciales a la relación laboral y cuya existencia determinan la presencia de un verdadero contrato de trabajo aunque se intente disfrazar bajo una relación mercantil o civil:

Continuada subordinación por parte del empleado al empleador.
Prestación personal de la actividad laboral.
Remuneración por esa actividad laboral desempeñada por el falso contratista.
El falso contratista tenía horarios fijados.
Cumplir órdenes estrictas en todo momento de su jefe (aunque este sea denominado como "interventor" o "supervisor").
Imposición de reglamentos por parte del empleador.
Utilización de uniforme de empresa por parte del empleado.

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