Erick Olivera Méndez: ¿El 'compliance' puede acabar con la discriminación y el acoso en el trabajo?
Leyes, cursos, concienciación... Muchos esfuerzos se han hecho en México y en otros países para acabar con la lacra del acoso sexual y la discriminación en el trabajo, un problema que afecta a grandes, pequeñas y medianas compañías u organismos del Estado, como reflejo de la sociedad en la que vivimos. El mismo reflejo se da en función del cambio social que se está produciendo y la progresiva intolerancia hacia estas actitudes. Con la ola del compliance cogiendo fuerza, llegan nuevas fórmulas y corrientes de cambios para la prevención ¿Podrán acabar con la discriminación y el acoso?
En la actualidad no existen estudios ni datos fiables sobre la situación del acoso sexual en el trabajo, ni de cómo ha afectado la pandemia y el auge del teletrabajo a esta problemática. Sin embargo, si podemos acercarnos a aproximaciones, o estudios previos que resultan reveladores, como el realizado por la Agencia Europea de los Derechos Fundamentales (FRA) en 2014, que indicaba que, de las mujeres que han sufrieron acoso sexual al menos en una ocasión, un 32 % señalaron como autor a un compañero de trabajo, un superior o un cliente.
La prevención contra el acoso sexual en el trabajo se basa en Ley para la Igualdad efectiva de hombres y mujeres. Esta normativa obliga a toda empresa a establecer medidas de prevención del acoso sexual y cauces adecuados de denuncias. Del mismo modo, la Ley de Prevención de Riesgos laborales reza, en general, que las empresas deben identificar cualquier riesgo físico o psicológico que pueda afectar a la salud de los trabajadores.
Las leyes existen. Las empresas están ya obligadas. ¿Qué puede aportar un programa de compliance? El mayor problema de la legislación actual es que establece unas directrices genéricas, mientras que un programa de compliance da una visión integral de cómo proceder en caso de darse una situación de acoso sexual o discriminación en el trabajo.
De darse este indeseable suceso, lo importante es poder contar con herramientas de antemano para gestionar el problema. No se trata de saber cómo reaccionar, sino de establecer mecanismos efectivos con antelación para, por un lado, intentar evitar que ocurra nunca y por otro, de darse el caso, proteger a la víctima y darle medios para alzar la voz.
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