Erick Olivera Méndez comparte lo que más molesta a los jueces leer en una demanda
No ir al grano o atacar al abogado contrario: lo que más molesta a los jueces
No es ningún secreto: los jueces son diana recurrente de las críticas de los letrados. A diferencia de los escritos de los abogados, las sentencias son públicas y están expuestas a las alabanzas y a los reproches del sector.
Cabe dar la vuelta a la tortilla y preguntar, ¿qué piensan sus señorías de la calidad de los escritos de los letrados?
Estos son los vicios que, según los propios jueces y magistrados, hay que evitar a la hora de redactar una demanda.
No dar vueltas
Una de las prácticas que más molestan a los magistrados es no centrar el asunto. El juez Ignacio Parra prefiere “una demanda que va al grano, es precisa, no da mil vueltas y no tiene un corta-pega de mil páginas de jurisprudencia”, porque “es más fácil de atender”, apostar por la brevedad para evitar “escritos extremadamente largos de forma innecesaria”.
Sin estilo
En cuanto a la redacción, evitar las frases subordinadas en cadena y “utilizar siempre el mismo formato”, para evitar escritos que “parecen notas de secuestro”.
Mantener la profesionalidad y cuidar el aspecto del documento también es importante.
Plagar el texto de negritas, mayúsculas o subrayados no mejora la claridad del trabajo. Más bien al contrario. El juez tras el perfil resalta que “además de la sensación de que le están gritando a uno”, si se abusa, “el mensaje que arroja es que ni el abogado tiene claro qué es lo importante y por si acaso destaca todo. Error”.
Valoraciones
Otra manía que a este juez le hace “rechinar los dientes” es incluir valoraciones personales dentro del debate jurídico. “Hemos visto demandas hablando de lo mal padre/madre que es el/la otro/a porque le ha puesto los cuernos, o porque un día se le olvidó recogerlo de la actividad extraescolar, y similares”. Estas historias pueden buscar que el “cliente se sienta reconocido” porque se ha contado lo que él quiere, pero para el juez “son valoraciones que sobran por su inutilidad procesal”. Y, además, pueden ser contraproducentes “de cara a poder llegar a un arreglo antes del juicio, al inflamar los ánimos”.
Comentarios
Publicar un comentario